segunda-feira, 4 de janeiro de 2010

El arte de fabricar almas

Por Naara Rudá

Cuándo surgió la cámara fotográfica, se creía que el fotógrafo tenía el poder de robar el alma de las personas. Y los espíritus se quedaban allí, presos a un papel y con todos los secretos abiertos al "mago".

En la era de la rapidez informativa, en que nada vale más que un segundo, el poder del fotógrafo aumenta. Más que almas, él roba, o eterniza, momentos. Dulces o ácidos, los segundos registrados en papel (o bytes) jamás desaparecerán.

Otro poder de los magos del imagen, quizás lo más espeluznante, es el de construir hechos. Está claro que la cara de una persona al despertarse no es la misma que ella utiliza para coquetear. Si fotografadas, esas dos caras se transforman en dos almas distintas, creadas por el fotógrafo en el momento del "click".

Bueno, mejor que crear almas comunes es crear almas líderes mundiales. Eso lo ha hecho Platon y lo ha publicado la revista New Yorker, con una serie de 50 retratos de presidentes. Hay comentários del fotógrafo (en inglés) en cada imagen.

En mínimo, es una gran clase de retrato. Pero también puede ser el ejercício de ver reflejado en los presidentes la personalidad que siempre supimos que tenían, o el opuesto a ellas.

Merece la pena echar un vistazo.

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